PARA COMPRENDER MEJOR EL MUNDO DE LOS LUBRICANTES (I)

Marcas principales de lubricantes
Más de un mecánico o fabricante de motores aseguran que muchos usuarios no están realmente concienciados de la importancia que tiene una buena lubricación. No son pocos los que rebasan con exceso el tiempo de utilidad de un lubricante de motor, y eso perjudica notablemente el buen funcionamiento de la máquina. Deterioro que puede llegar incluso a romper definitivamente el motor.
La lubricación, tal como la entendemos muchos se define como el proceso o técnica para reducir el rozamiento entre dos superficies que se encuentran próximas y en movimiento. El lubricante, que es la sustancia que se interpone entre las dos piezas, evita el desgaste de las piezas en motor, el exceso de calentamiento entre ellas y ayuda a soportar la carga o presión generada entre las superficies. El buen funcionamiento de este proceso es vital en todos los motores, pero especialmente en los que funcionan con sistemas de giros, más conocidos como revoluciones.
Una adecuada lubricación hace que el funcionamiento de los motores o equipos mecánicos sea suave, impidiendo que los componentes metales rocen entre sí, y por tanto se destruyan unos a otros, y que las partes móviles (engranajes y cojinetes) del motor trabajen con menos presión y  agresiones.

Tipos de lubricantes

Como elementos lubricantes se utilizan los aceites y las grasas, que si bien al principio estaban compuestos por productos naturales, cada vez más y para perfeccionar su rendimiento, se elaboran con productos químicos. Las grasas se utilizan cuando los motores funcionan en condiciones normales de velocidad y temperatura en el funcionamiento del motor. El uso de los aceites es cuando la zona aplicada del mecanismo no tiene esas condiciones, cuando se trata de zonas en las que no puede aplicarse grasa y cuando se trata de zonas en las que se ha de desprender el calor.
Los lubricantes son más líquidos que las grasas, que por sus composición suele ser semi-solido. Una curiosidad: una de las primeras grasas que se utilizaban fue el sebo para las ruedas de los carruajes romanos.
Las grasas convencionales son actualmente aceites a los que se les añaden jabones y elementos sólidos para darle más cuerpo y ayudar mejor al precinto de la zona aplicada para mantenerla más limpia.
Los aceites normalmente se componen de una base, que puede ser mineral, sintético o semisintético, y aditivos. Habitualmente el elemento base supone en torno al 70 por ciento del producto, mientras que los aditivos son los encargados de acentuar las propiedades y características del producto final.
Ya hemos dicho que el aceite base puede ser minerales, si proceden de derivados del petróleo; sintético, si se consigue de diferentes productos químicos; y semisintéticos, si consiste en mezcla de los dos anteriores.
Los laboratorios químicos tienen cientos de combinaciones para establecer el aceite que servirá de base para los lubricantes. Si hablamos de los aditivos, estos también son muchos y en función de la proporción tendrán más facultades para una característica de la lubricación u otra.
Los aditivos, de diversa procedencia, pueden clasificarse por sus características. Así encontramos los mejoradores del índice de viscosidad, los detergentes, los dispersantes, los antidesgaste, los antioxidantes y los inhibidores de corrosión, entre otros.
¿Porqué explicamos esto?. La respuesta es simple, para que cualquier consumidor tenga presente que es muy importante acudir a marcas de lubricantes que tengan la suficiente credibilidad. Marcas en el mercado pueden haber muchas y cualquiera con unos conocimientos básicos de química puede preparar un lubricante. Pero lo importante es que el producto que se introduzca en nuestros motores tenga las mejores garantías. No son pocos los motores que se han roto por culpa de un lubricante “que para evitar algunos euros” han perjudicado fatalmente al motor.
Para evitar estos abusos, son muchos los controles y certificaciones que tienen los lubricantes. Entre los más importantes se encuentran los de API (American Petroleum Institute) o ACEA (Asociación de Fabricantes europeos de automóviles). Estos registros tienen varios niveles en función del tipo de motor, uso, etc… Fabricantes propios de vehículos y otros organismos también tienen sus propios sistemas de especificación de los lubricantes para sus motores.

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